Ahora tejí un suéter

Bienvenidos a otro post de “empece un nuevo proyecto del que tengo 0 experiencia“, esta semana les presento mi aventura de dos semanas en la que me enseñé a tejer.

La verdad es que ya me había tardado en aprender a tejer, mi abuela siempre sacaba el estambre en cuanto empezaba el frió en Culiacan (frió de 20 °C) y aunque estuviera haciendo un solazo y un calorón para los que visitábamos de Ensenada, en la calle ya andaban todos con sus botas de invierno y sus bufandas bien puestas. Recuerdo muy bien que en la navidad del 2009 mi abuela me regaló una capita tejida muy bonita, yo había visto la foto del modelo en internet, se la mandé y para navidad ya la tenia lista y empacada. Esa capita me fascina, tanto que todavía la uso y me la traje a Seattle.

Mi mamá también le mueve a la tejida. En la casa hay una cajonera blanca en el closet que esta entre el pasillo y el baño de arriba, si abres el segundo cajón te vas a encontrar bufandas para cualquier ocasión, de todos los colores, anchos y largos que necesites, y una regañada a la pasada si dejas el cajón mal cerrado o las bufandas batidas. Tambien si abres la segunda puerta del closet subiendo las escaleras, en la parte de abajo hay una caja blanca con ganchos, agujas, tablitas para tejer y una que otra bola de estambre esperando su turno.

Estas cosas han estado toda la vida en casa de mis papás pero la verdad nunca me habían llamado la atención, supongo que porque siempre tenia todo a la mano, si quería una bufanda rosa de seguro había una en el cajón y si quería un suéter o capita de seguro mi abuela lo podia tejer. ¡Es mas! Cuando me casé resultó que mi suegra también teje así que ya tenia otra dotación de bufandas, gorros y calcetines tejidos.

Vamos a hacer fast-forward a hace tres semanas. Estaba buscando ropa de invierno en internet, porque acá ya cambió el clima y como que se antoja vivir en un suéter calientito. En eso estaba cuando encontré dicho suéter en amazon, y tuve un pensamiento en cuanto lo vi, ese pensamiento que es responsable de mi cajonera llena de materiales, de mis viajes al Michael’s y de mi terquedad: “yo puedo hacer eso”. Seguido de: “¿qué tan difícil puede ser tejer un suéter?“. Así que sin dedicarle mucho tiempo a pensar que la gente normal inicia a tejer haciendo una bufanda y no un suéter, me puse a investigar como tejerlo, encontré un tutorial que se veía fácil de seguir, vi los materiales y esa misma tarde a mi puerta llegaron 3 bolas de estambre y un set de ganchos (es una maravilla esto de amazon prime).

Tenia la intención de tomar fotos durante todo el proceso y documentar como hice el suéter paso a paso, pero me piqué y nomas tomé la foto de cuando empece y una media chueca cuando acabe la espalda, pero les voy a platicar como lo hice, por si alguien quiere hacer este proyecto en su tiempo libre.

La verdad es que intente redactar 3 veces todos los pasos que seguí y las puntadas que utilicé, pero cada vez que lo leía era imposible de seguir y sentía que al final iba a escribir como loca y no me iban a entender nada, así que mejor les dejo el video tutorial donde se ve clarito cada puntada y les enseño unos diagramas que hice de como se va construyendo el suéter.

Se inicia haciendo el cuadro de la espalda, este es un buen momento para mencionar que el suéter es abierto,en mi caso de ancho lo hice de una cadena de 67 eslabones y de largo de 42 renglones usando cadenas y double crochets.

Una vez terminado el cuadro, se marca el punto medio y se van a sacar dos rectángulos por separado de 42 renglones cada uno y con las mismas puntadas, estos van a ser el frente de la prenda.

Una vez terminados, se doblan los dos rectángulos hacia al frente, y se cierran los lados, dejando 12 espacios de cadena libres para sacar las mangas. En este punto básicamente tenemos un chaleco.

Después se sacan las mangas de cada lado, estas se tejen en circulo y sin parar hasta que lleguen al largo deseado, y ya con eso el suéter esta prácticamente acabado, solo falta hacer los puños y terminar el borde del cuello.

Y así queda el suéter terminado:

La verdad es que fue un proyecto muy entretenido, y en el que tuve que ejercitar unas cualidades que no son mi fuerte, la primera y mas prominente fue la paciencia. A diferencia de mis otros multiples hobbies tejer no es algo que puedas acabar de una sentada por mas rápida que seas, es algo que lleva tiempo y atención. Hay días, por ejemplo, que veo un retazo de tela en un cajón y me propongo coser una prenda en un día, le meto turbo y lo consigo; o hornear un postre particularmente difícil o redactar un nuevo post en el blog. Estoy acostumbrada, como buena millennial a tener satisfacción inmediata: lo quiero, lo hago, lo termino. Pero tejer es un proceso lento, en el que tienes que estar contando, en el que te das cuenta que te saltaste un punto y tienes que deshacer el trabajo de media hora para poderlo corregir y en el que no hay una maquina que te ayude a hacer todo mas rápido.

Esto causó en mí frustración al inicio, y es que siempre he tenido una mente muy inquieta, jamas me ha funcionado eso de la meditación para poner la mente en blanco. Siempre estoy pensando en tres cosas a la vez y el tener que concentrar mi atención en puntadas cíclicas se me hacia un desperdicio de tiempo, como si se me estuviera acabando, “¿Por qué no avanzo mas rápido? llevo 4 horas sentada y no llevo ni la mitad de la espalda”. Y entonces fue cuando me detuve a mi misma y cambie la perspectiva, ¿qué es lo que me esta apurando? No tengo una fecha de entrega para el suéter, no tengo una cita al cual llevarlo, no me urge porque me este muriendo de frió y no tenga nada mas que ponerme, aquí seguimos en confinamiento así que no es como que mi agenda social no me permita dedicarle dos semanas a un proyecto, entonces ¿qué es lo que tanto me apura?

Uno de mis defectos mas grande, considero, es el hecho de que no se vivir en el presente, siempre tengo la mente en que es lo que voy a hacer después; cuando va a estar el suéter terminado. Y entre mas rápido quería acabarlo mas puntos me saltaba y mas lento avanzaba, y fue cuando me propuse con toda la dificultad del mundo en vivir en el presente, sin apuros, sin fecha ni hora de entrega, y solo concentrarme en hacer una puntada a la vez. Para distraer la mente, y que no se me fuera al futuro, me conecté unos audífonos y me puse a escuchar el audio libro de Orgullo y Prejuicio, conozco tan bien esta historia y la he leído tantas veces que si me distraía contando puntos o concentrándome en puntadas no iba a perderme para nada en el relato del cortejo entre en Señor Darcy y la Señorita Elizabeth Bennet.

Y así por primera vez en mucho tiempo logré despejar la mente, y disfrutar el momento de estar sentada en el sillón de mi casa, con un gancho en la mano, aprendiendo a tejer mangas y escuchando una vez mas los sucesos del baile de Netherfield. ¿Quien iba a pensar que mi momento meditación y relajación iba a estar en hacer cadenas de estambre?

 Fe de erratas: me acaba de informar mi mamá, en nuestra llamadita diaria, que ya no existe la caja blanca.

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One thought on “Ahora tejí un suéter

  1. cuanta inche perfección… dime algo que no spas o puedas hacer… no dominas el mundo y tumbas a martha stuart por qu eno quieres jajajajajja

    ________________________________ De: Beatriz Armida Enviado: martes, 20 de octubre de 2020 04:48 a. m. Para: clozazu2@hotmail.com Asunto: [New post] Ahora tejí un suéter

    beatrizarmida posted: ” Bienvenidos a otro post de “empece un nuevo proyecto del que tengo 0 experiencia”, esta semana les presento mi aventura de dos semanas en la que me enseñé a tejer. La verdad es que ya me había tardado en aprender a tejer, mi abuela siempre sacaba “

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